Volver, volver,volver, el mantra del confinamiento pandémico que no cesa de sonar en las mentes y las comunicaciones, volver a estar en la calle, volver a trabajar, volver a la escuela, volver a ir al cine, volver a subir una montaña, volver a ver el rostro amado, volver a juntarse para los cumpleaños, volver a vagabundear por las calles sin rumbo fijo, volver a divertirse , a viajar, volver a salir de vacaciones , volver a tocar lo deseado, volver , volver, volver... Desde el confinamiento todo se transmuta en oro, lo que era plomo , pesadez , desbarajuste, caos inmanejable, fuente de reclamos, visitas forzadas al analista, vacaciones sin remedio con la familia, sacar a pasear el aburrimiento a los shoppings, salir a boliches a exhibir una seguridad de la que se carece, concurrir a trabajos infructuosos y desgastantes que sólo recompensan en parte o en mucho según la suerte, por el esfuerzo, las ganas o el proyecto de vida dejado al lado del camino....
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